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Es un error relativamente común por parte de muchos administradores o apoderados de sociedades, que se emitan pagarés o letras de cambio en general, sin hacer constancia en la antefirma o sin la reseña P.P (Por poder) junto a la firma de la letra.

El que actúa en nombre de la sociedad puede estar en el pleno convencimiento de que mediante la firma de la letra obliga a la entidad (o persona) que representa, sin saber que la responsabilidad puede llegar a exigirse al firmante y su patrimonio personal.

¿Qué establece la Ley en relación a la emisión de pagarés sin antefirma?

Establece el artículo 9 de la Ley Cambiaria y del Cheque que:

“Todos los que pusieren firmas a nombre de otro en letras de cambio deberán hallarse autorizados para ello con poder de las personas en cuya representación obraren, expresándolo claramente en la antefirma.”

En efecto, el artículo no solo establece que por supuesto debe estar autorizado a ello, sino que debe expresarlo claramente en la antefirma de forma que el librado sea plenamente consciente de la persona física o jurídica obligada al pago.

Sin embargo, el posible “descuido” no tiene porqué ser insalvable.

¿Cómo puedo proceder si he emitido en nombre de mi empresa un pagaré sin antefirma?

A partir de la Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de diciembre de 2013 y siguientes, se produce un giro jurisprudencial, y se establece que la falta de constancia en el pagaré de que su libramiento se hace en nombre ajeno no excluye la posibilidad que la promesa de pago se emitió por el firmante actuando en nombre del representado.

Así, para que pueda atribuirse la responsabilidad del representado por un apoderado que no hizo constar la antefirma, es necesario que concurran las siguientes circunstancias:

  1. Que la persona que firma en nombre de otro tenga poder de la sociedad.
  2. Que el título no haya circulado.
  3. Que se haya probado que el acreedor y firmante o promitente lo consintieron -por escrito, de palabra o por “facta contundentia” – en el acto de la entrega de títulos.
  4. Que se haya probado o reconocido por el ejecutante que la emisión del título cambiario, procedía de un contrato subyacente, siendo el acreedor y el deudor cambiarios los mismos que los titulares de la relación causal.”
  5. Que se haya probado o reconocido por el ejecutante que la emisión del título cambiario, procedía de un contrato subyacente, siendo el acreedor y el deudor cambiarios los mismos que los titulares de la relación causal.”
    Por tanto, la nueva doctrina del Tribunal Supremo, establece que la falta de expresión de la representación en el pagaré viene a ser un problema de prueba de la existencia de la condición de representante del firmante y no un problema de forma.

En cualquier caso, es más que recomendable aclarar en la letra el obligado al pago mediante sello de la entidad que se representa, antefirma o con las siglas P.P de forma que en posible futuro conflicto quede claro la identidad del responsable al pago.

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