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Entre los productos financieros suscritos por las empresas, se encuentran las pólizas de afianzamiento mercantil, también llamadas pólizas de afianzamiento general, que aunque muy comunes, son en gran parte desconocidas por los empresarios.

¿Qué son las pólizas de afianzamiento mercantil?

Este tipo de pólizas de afianzamiento se regulan en el Código de Comercio en los artículos 439 a 442 aplicables siempre y cuando las obligaciones garantizadas sean de naturaleza mercantil.

Dichos afianzamientos mercantiles se pueden pactar por tiempo determinado o indeterminado, con depósito de fianza o sin ella.

Pero,

¿En qué consiste una póliza de afianzamiento mercantil?

Pensemos por ejemplo en una sociedad, ya sea limitada o anónima, que tenga varias operaciones de financiación en marcha, como por ejemplo líneas de descuento, pólizas de crédito, hipotecas, leasings… La entidad en estos casos podría solicitar el aval de los socios o accionistas e incluso de familiares de los mismos para garantizar las operaciones de la sociedad.

En estos casos, se lleva a cabo una póliza de afianzamiento mercantil por tiempo indefinido que cubra las operaciones que la sociedad lleve a cabo con la entidad, ya sea líneas de descuento, préstamos o cualquier otra operación de financiación

Ciertamente, una póliza de afianzamiento puede facilitar la aprobación posterior de operaciones con la entidad y la rapidez de las mismas puesto que el afianzamiento dado las engloba a todas ellas sin necesidad de prestar aval personal cada vez que se contrate una operación.

¿Qué riesgos tiene una póliza de afianzamiento mercantil?

Sin embargo, dicho afianzamiento tiene múltiples inconvenientes que es recomendable conocer antes de suscribirlo.

  • En primer lugar, suelen ser indefinidas y aunque dejemos de ser socios de la empresa, el afianzamiento mercantil es personal.
  • La ejecución del afianzamiento mercantil es muy rápida, dado que se suele protocolizar en notario con formato ejecutivo.
  • Deshacer un afianzamiento mercantil requiere liquidar las operaciones de préstamo abiertas o sustituir el aval en la entidad financiera.

Como vemos, muchos de vosotros habréis firmado pólizas de afianzamiento mercantil y quizá no lo sepáis siquiera.

Una variante de este tipo de olvidos se suele producir cuando un socio abandona la empresa. El socio recibe su parte, pero se olvida que esa linea de descuento, ese anticipo de facturas, que, en definitiva la sociedad está avalada por él.

La póliza de afianzamiento general ha sido una práctica habitual en los últimos 20 años, por la que cualquier empresario que quisiera operar con una entidad financiera a través de una sociedad, debía suscribir una póliza ‘escoba’ o ‘paraguas’ que garantizara, avalando personalmente el empresario y su familia, cualquier operación que realizara dicha sociedad.

¿Son válidas las Pólizas de afianzamiento mercantil?

A pesar de que dichas pólizas siempre ha sido consideradas validas, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha dictado un auto de fecha 11 de marzo de 2015 mediante el que confirma la sentencia de la AP de Granada que declaró nulas las pólizas generales suscritas por un empresario y su mujer con la Caja Rural de Granada, conocidas como ‘pólizas escoba’ u ‘ómnibus’, que se solían hacer firmar a muchos de los administradores de las empresas que piden financiación a los bancos para avalar todas sus operaciones.

En concreto, se declara nula la póliza de afianzamiento general porque no concreta la cuantía afianzada, es decir, porque al empresario no se le exige sólo un aval de determinadas operaciones de su empresa, como hacen la mayoría de las entidades financieras, sino que se extiende a toda clase de operaciones de la sociedad avalada sin límite de cantidad, como si de un paraguas para la entidad se tratara, lo que representa un claro abuso que ni la Audiencia de Granada ni el Tribunal Supremo han aceptado“.

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