(+34) 956 10 60 26
raquelfranco@icabjerez.es

Una parada a tiempo, una posible victoria. (Periódico Empresas Imparables 20/02/2016)

Sin ánimo de desdeñar al resto de los mortales, adoro a los emprendedores. Me encantan porque suelen ser personas creativas, con alta capacidad de resolución, optimistas, gente comprometida con lo que hace y dispuesta a sacrificar mucho por conseguirlo. De hecho, considero que todo lo anterior es imprescindible para mantenerse al frente de cualquier empresa, por pequeña que sea.

Pero, ¿es suficiente todo lo anterior para que tu empresa salga adelante?

La experiencia me ha enseñado que toda empresa pasa por momentos de bonanza pero que, tarde o temprano, se encontrará con obstáculos o situaciones de crisis. Es precisamente en ese momento donde el emprendedor deberá demostrar sus capacidades de análisis y reacción. En mi opinión, en la mente de todo emprendedor debería existir una especie de ‘protocolo de actuación sagrado’ para situaciones de crisis en la empresa.

Esto es:

Prever la situación y adelantarse al problema. Lo ideal es que el emprendedor prevea el problema y se prepare para evitar o encarar el mismo. Esto no siempre es posible, sobre todo para los emprendedores con menos experiencia por lo que es MUY importante contar con un buen asesoramiento continuo. Tener un contable o un gestor que se encargue de cumplir con las obligaciones fiscales es necesario pero en la mayoría de los casos NO ES SUFICIENTE.

Ser capaz de ver el problema y su origen. Una vez advertido que existe un problema, es necesario buscar el origen del mismo. El origen puede ser externo (Crisis económica, fuerte competencia, cambios sustanciales en la sociedad …) o interno (Excesivos gastos, márgenes insuficientes, deficiente gestión empresarial, excesivo endeudamiento …) o, como en muchas ocasiones ocurre, una mezcla de los dos.

Reconocer que el problema afecta a la rentabilidad de tu empresa. No es malo reconocer errores internos en la empresa o admitir alguna debilidad frente a amenazas externas. Lo importante es reconocer cuando existen y ser capaz de afrontarlas.

Pararse y analizar posibles opciones. Este punto es imprescindible para la buena continuidad de la empresa. Lo más difícil para un emprendedor suele ser pararse dentro del huracanado día a día, dejarlo todo y observar punto por punto cada debilidad y fortaleza de tu empresa. Es muy importante evitar una ‘huida hacia delante’ que puede acabar en desastre y ser muy valiente para reconocer los propios errores.

Actuar en consecuencia. Una vez hecho todo lo anterior, es mucho más fácil tomar decisiones sobre la continuidad o la viabilidad de la empresa sin que haya que lamentar posteriormente consecuencias que pueden ser muy graves. Es vital coger las riendas y actuar. Cualquier decisión tomada conforme a los pasos anteriores, siempre será siempre mejor que la pasividad.

Tienes tu propia empresa, tu la has creado y eso implica liderarla, coger las riendas y buscar soluciones a los problemas reales.

Dejar un comentario