Hacia la reestructuración de su empresa

En mi último artículo hablaba de las actuaciones que todo empresario debe llevar a cabo cuando se encuentre con una situación de crisis en su empresa.

La mayoría de las empresas que presentan esta situación es debido a falta de liquidez, descenso en la facturación, endeudamiento excesivo, impagos de clientes y/o pérdida de buena parte de los mismos. Además de ello, en muchas ocasiones también presentan problemas internos de gestión deficiente o falta de optimización de los recursos.
Si su empresa se encuentra en alguna de estas situaciones, quizás le interese seguir leyendo.

¿Es posible reestructurar mi empresa?

No se debe olvidar que ‘quien tuvo, retuvo’, y en principio, si una empresa fue rentable en su día puede volver a serlo salvando los problemas actuales con una buena reestructuración y un plan de viabilidad ajustado a la realidad.

En muchas ocasiones, la empresa logra sobrevivir a los malos tiempos, a veces incluso más fuerte y sana que antes.

¿Qué actuaciones básicas debemos llevar a cabo a la hora de reestructurar mi empresa?

De forma simplificada, vemos en las próximas líneas las actuaciones básicas que todo plan de reestructuración debe valorar:

Con respecto al Activo de la empresa, deben valorarse las siguientes actuaciones:

Desinversión de activos.- Venta de activos que no sean útiles o imprescindibles para el desarrollo de la actividad. La propia venta de activos, además, siempre trae consigo una disminución en ciertos gastos, seguros, impuestos, reparaciones etcétera.

Gestión de impagados e intento de recobro con políticas de ventajas por pronto pago, facilidades de pago o inicio de procedimientos judiciales de reclamación.

Actuaciones relacionadas con las existencias como las dirigidas a la disminución y/o liquidación de stock.

En cuanto al Pasivo de la compañía, las actuaciones suelen ser:

Refinanciación de la deuda con entidades de crédito Iniciar negociaciones con las entidades de crédito de forma que consigamos alargar plazos, conseguir crédito con el fin de recuperar liquidez (Fresh money), carencias, establecimiento de nuevas garantías, etcétera.

Establecimiento de un plan de pagos realista y comprometido con los acreedores comerciales de la compañía de forma que seamos capaces de mantener o ganar de nuevo su confianza.

Nunca debe olvidarse que para la gestión de la reestructuración de una empresa es imprescindible contar con un buen asesoramiento legal y financiero de forma que no se lleven a cabo actuaciones que posteriormente puedan tener consecuencias negativas para la entidad o los responsables de las mismas.

La emisión de pagarés sin antefirma

Es un error relativamente común por parte de muchos administradores o apoderados de sociedades, que se emitan pagarés o letras de cambio en general, sin hacer constancia en la antefirma o sin la reseña P.P (Por poder) junto a la firma de la letra.

El que actúa en nombre de la sociedad puede estar en el pleno convencimiento de que mediante la firma de la letra obliga a la entidad (o persona) que representa, sin saber que la responsabilidad puede llegar a exigirse al firmante y su patrimonio personal.

¿Qué establece la Ley en relación a la emisión de pagarés sin antefirma?

Establece el artículo 9 de la Ley Cambiaria y del Cheque que:

“Todos los que pusieren firmas a nombre de otro en letras de cambio deberán hallarse autorizados para ello con poder de las personas en cuya representación obraren, expresándolo claramente en la antefirma.”

En efecto, el artículo no solo establece que por supuesto debe estar autorizado a ello, sino que debe expresarlo claramente en la antefirma de forma que el librado sea plenamente consciente de la persona física o jurídica obligada al pago.

Sin embargo, el posible “descuido” no tiene porqué ser insalvable.

¿Cómo puedo proceder si he emitido en nombre de mi empresa un pagaré sin antefirma?

A partir de la Sentencia del Tribunal Supremo de 12 de diciembre de 2013 y siguientes, se produce un giro jurisprudencial, y se establece que la falta de constancia en el pagaré de que su libramiento se hace en nombre ajeno no excluye la posibilidad que la promesa de pago se emitió por el firmante actuando en nombre del representado.

Así, para que pueda atribuirse la responsabilidad del representado por un apoderado que no hizo constar la antefirma, es necesario que concurran las siguientes circunstancias:

  1. Que la persona que firma en nombre de otro tenga poder de la sociedad.
  2. Que el título no haya circulado.
  3. Que se haya probado que el acreedor y firmante o promitente lo consintieron -por escrito, de palabra o por «facta contundentia» – en el acto de la entrega de títulos.
  4. Que se haya probado o reconocido por el ejecutante que la emisión del título cambiario, procedía de un contrato subyacente, siendo el acreedor y el deudor cambiarios los mismos que los titulares de la relación causal.”
  5. Que se haya probado o reconocido por el ejecutante que la emisión del título cambiario, procedía de un contrato subyacente, siendo el acreedor y el deudor cambiarios los mismos que los titulares de la relación causal.”
    Por tanto, la nueva doctrina del Tribunal Supremo, establece que la falta de expresión de la representación en el pagaré viene a ser un problema de prueba de la existencia de la condición de representante del firmante y no un problema de forma.

En cualquier caso, es más que recomendable aclarar en la letra el obligado al pago mediante sello de la entidad que se representa, antefirma o con las siglas P.P de forma que en posible futuro conflicto quede claro la identidad del responsable al pago.

Una parada a tiempo, una posible victoria.

Sin ánimo de desdeñar al resto de los mortales, adoro a los emprendedores. Me encantan porque suelen ser personas creativas, con alta capacidad de resolución, optimistas, gente comprometida con lo que hace y dispuesta a sacrificar mucho por conseguirlo. De hecho, considero que todo lo anterior es imprescindible para mantenerse al frente de cualquier empresa, por pequeña que sea.

Pero, ¿es suficiente todo lo anterior para que tu empresa salga adelante?

La experiencia me ha enseñado que toda empresa pasa por momentos de bonanza pero que, tarde o temprano, se encontrará con obstáculos o situaciones de crisis. Es precisamente en ese momento donde el emprendedor deberá demostrar sus capacidades de análisis y reacción. En mi opinión, en la mente de todo emprendedor debería existir una especie de ‘protocolo de actuación sagrado’ para situaciones de crisis en la empresa.

Esto es:

Prever la situación y adelantarse al problema. Lo ideal es que el emprendedor prevea el problema y se prepare para evitar o encarar el mismo. Esto no siempre es posible, sobre todo para los emprendedores con menos experiencia por lo que es MUY importante contar con un buen asesoramiento continuo. Tener un contable o un gestor que se encargue de cumplir con las obligaciones fiscales es necesario pero en la mayoría de los casos NO ES SUFICIENTE.

Ser capaz de ver el problema y su origen. Una vez advertido que existe un problema, es necesario buscar el origen del mismo. El origen puede ser externo (Crisis económica, fuerte competencia, cambios sustanciales en la sociedad …) o interno (Excesivos gastos, márgenes insuficientes, deficiente gestión empresarial, excesivo endeudamiento …) o, como en muchas ocasiones ocurre, una mezcla de los dos.

Reconocer que el problema afecta a la rentabilidad de tu empresa. No es malo reconocer errores internos en la empresa o admitir alguna debilidad frente a amenazas externas. Lo importante es reconocer cuando existen y ser capaz de afrontarlas.

Pararse y analizar posibles opciones. Este punto es imprescindible para la buena continuidad de la empresa. Lo más difícil para un emprendedor suele ser pararse dentro del huracanado día a día, dejarlo todo y observar punto por punto cada debilidad y fortaleza de tu empresa. Es muy importante evitar una ‘huida hacia delante’ que puede acabar en desastre y ser muy valiente para reconocer los propios errores.

Actuar en consecuencia. Una vez hecho todo lo anterior, es mucho más fácil tomar decisiones sobre la continuidad o la viabilidad de la empresa sin que haya que lamentar posteriormente consecuencias que pueden ser muy graves. Es vital coger las riendas y actuar. Cualquier decisión tomada conforme a los pasos anteriores, siempre será siempre mejor que la pasividad.

Tienes tu propia empresa, tu la has creado y eso implica liderarla, coger las riendas y buscar soluciones a los problemas reales.

Pólizas de Afianzamiento Mercantil

Entre los productos financieros suscritos por las empresas, se encuentran las pólizas de afianzamiento mercantil, también llamadas pólizas de afianzamiento general, que aunque muy comunes, son en gran parte desconocidas por los empresarios.

¿Qué son las pólizas de afianzamiento mercantil?

Este tipo de pólizas de afianzamiento se regulan en el Código de Comercio en los artículos 439 a 442 aplicables siempre y cuando las obligaciones garantizadas sean de naturaleza mercantil.

Dichos afianzamientos mercantiles se pueden pactar por tiempo determinado o indeterminado, con depósito de fianza o sin ella.

Pero,

¿En qué consiste una póliza de afianzamiento mercantil?

Pensemos por ejemplo en una sociedad, ya sea limitada o anónima, que tenga varias operaciones de financiación en marcha, como por ejemplo líneas de descuento, pólizas de crédito, hipotecas, leasings… La entidad en estos casos podría solicitar el aval de los socios o accionistas e incluso de familiares de los mismos para garantizar las operaciones de la sociedad.

En estos casos, se lleva a cabo una póliza de afianzamiento mercantil por tiempo indefinido que cubra las operaciones que la sociedad lleve a cabo con la entidad, ya sea líneas de descuento, préstamos o cualquier otra operación de financiación

Ciertamente, una póliza de afianzamiento puede facilitar la aprobación posterior de operaciones con la entidad y la rapidez de las mismas puesto que el afianzamiento dado las engloba a todas ellas sin necesidad de prestar aval personal cada vez que se contrate una operación.

¿Qué riesgos tiene una póliza de afianzamiento mercantil?

Sin embargo, dicho afianzamiento tiene múltiples inconvenientes que es recomendable conocer antes de suscribirlo.

  • En primer lugar, suelen ser indefinidas y aunque dejemos de ser socios de la empresa, el afianzamiento mercantil es personal.
  • La ejecución del afianzamiento mercantil es muy rápida, dado que se suele protocolizar en notario con formato ejecutivo.
  • Deshacer un afianzamiento mercantil requiere liquidar las operaciones de préstamo abiertas o sustituir el aval en la entidad financiera.

Como vemos, muchos de vosotros habréis firmado pólizas de afianzamiento mercantil y quizá no lo sepáis siquiera.

Una variante de este tipo de olvidos se suele producir cuando un socio abandona la empresa. El socio recibe su parte, pero se olvida que esa linea de descuento, ese anticipo de facturas, que, en definitiva la sociedad está avalada por él.

La póliza de afianzamiento general ha sido una práctica habitual en los últimos 20 años, por la que cualquier empresario que quisiera operar con una entidad financiera a través de una sociedad, debía suscribir una póliza ‘escoba’ o ‘paraguas’ que garantizara, avalando personalmente el empresario y su familia, cualquier operación que realizara dicha sociedad.

¿Son válidas las Pólizas de afianzamiento mercantil?

A pesar de que dichas pólizas siempre ha sido consideradas validas, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha dictado un auto de fecha 11 de marzo de 2015 mediante el que confirma la sentencia de la AP de Granada que declaró nulas las pólizas generales suscritas por un empresario y su mujer con la Caja Rural de Granada, conocidas como ‘pólizas escoba’ u ‘ómnibus’, que se solían hacer firmar a muchos de los administradores de las empresas que piden financiación a los bancos para avalar todas sus operaciones.

En concreto, se declara nula la póliza de afianzamiento general porque no concreta la cuantía afianzada, es decir, porque al empresario no se le exige sólo un aval de determinadas operaciones de su empresa, como hacen la mayoría de las entidades financieras, sino que se extiende a toda clase de operaciones de la sociedad avalada sin límite de cantidad, como si de un paraguas para la entidad se tratara, lo que representa un claro abuso que ni la Audiencia de Granada ni el Tribunal Supremo han aceptado«.

EL PACTO DE SOCIOS: UN DESCONOCIDO EN AUGE

Soy fan incondicional de la abogacía preventiva. Ese fanatismo me viene de fábrica, desde mis años de pasantía, donde descubrí que la presencia de conflictos es un fenómeno esencial de toda sociedad. Esto es, siempre van a existir situaciones en las que los valores o los intereses de dos o más seres humanos sean irreconciliables o excluyentes los unos de los otros.

Si extrapolamos lo anterior al marco “empresa” vemos que nos encontramos ante una verdadera fábrica de problemas. A veces, tiene uno la impresión de que su empresa es capaz de crear miles de problemas por minuto, a una velocidad de 500 km/h.

La mala noticia. Usted no va a poder evitar que surja el problema. La buena. Hay algo que se puede hacer y es anticipar la solución o determinar la forma de gestionar ciertos problemas o conflictos que pueden surgir mediante el pacto de socios.

Veamos el siguiente supuesto. Tres jóvenes emprendedores, cada uno especialista en una materia distinta, deciden constituir una sociedad teniendo cada uno de ellos un 33,33 % del capital social.

¿Que ocurre si a los tres meses, uno de los socios consigue un empleo en una gran empresa y decide aceptar? Si no hay pacto de socios, el joven se marchará y además seguirá siendo parte de la sociedad. Mientras tanto, los otros dos socios, se habrán quedado sin una persona esencial para su proyecto y probablemente no tengan recursos para contratar a otra con las mismas cualidades y formación que el socio que se marcha.

¿Qué ocurre si uno de los socios, además de trabajar en la sociedad, decide vender por su cuenta un producto similar al que vende la empresa? ¿Es competencia? ¿Se le puede apartar de la sociedad? ¿Debe indemnizar a la sociedad por los perjuicios que le cause?

¿Cómo actuamos si uno de los socios deja de dedicar al proyecto el mismo tiempo o esfuerzo que los demás? ¿Cómo decidimos si vendemos y bajo qué condiciones, si un tercero quiere comprar la sociedad y no todos los socios están de acuerdo?

Cuando hablamos de pacto de socios, nos referimos a un contrato privado celebrado entre los socios de una empresa. Sólo surte efecto entre las partes, es voluntario y se puede realizar en cualquier momento, aunque se recomienda hacerlo “más pronto que tarde”.

Este pacto de socios incluye clausulas que regularán situaciones como las mencionadas o cualquiera que se pueda imaginar, de forma que aunque no se pueda evitar que se de el supuesto de hecho, sí que podremos establecer la forma en que gestionaremos el problema, los pasos que seguiremos, lo que está permitido o lo que no lo está.

Adelantarse a los problemas que vendrán, en ocasiones, podrá ser la clave para el éxito de su empresa. Ya se sabe, “hombre prevenido, anda seguro el camino”.

La ley de apoyo al Emprendedor: Puntos clave

El 28 de septiembre se ha publicado la Ley 14/2013 de apoyo a los emprendedores y su internacionalización.

Pero, ¿Cuáles son las claves de la nueva ley?

En este artículo te mostramos las novedades más llamativas de la Ley de apoyo a los emprendedores.

1.-    Se crea una nueva figura: El (ERL)

Gracias a dicha figura, las personas físicas podrán evitar que la responsabilidad derivada de sus deudas empresariales afecte a su vivienda habitual bajo determinadas condiciones.

La creación de esta figura va acompañada de las oportunas garantías para los acreedores y para la seguridad jurídica en el tráfico mercantil.  En este sentido, la operatividad de la limitación de responsabilidad queda condicionada a la inscripción y publicidad a través del Registro Mercantil y el Registro de la Propiedad.

2.-     Se Crea la Sociedad Limitada de Formación Sucesiva

La ley prevé la creación de la Sociedad Limitada de Formación Sucesiva (SLFS), sin capital mínimo, cuyo régimen será idéntico al de las Sociedades de Responsabilidad Limitada, excepto ciertas obligaciones específicas tendentes a garantizar una adecuada protección de terceros.

Estas sociedades estarán sometidas a límites y obligaciones.

–              Se endurece el deber de dotación de reserva legal (siempre deberá dotarse por un veinte por ciento del beneficio)

–              Se prohíbe la distribución de dividendos hasta que el patrimonio neto alcance el capital mínimo requerido para las sociedades de responsabilidad limitada.

–              Se limita la retribución anual de los socios y administradores, que no podrá exceder del veinte por ciento del beneficio del patrimonio neto.

3.-          Se crea un mecanismo de negociación extrajudicial de pagos.

Es un procedimiento muy sencillo que se llevará a cabo ante funcionarios como el registrador mercantil o el notario.

Es responsabilidad del negociador impulsar los trámites del procedimiento para que, al menos, se discipline mínimamente la convocatoria de todos los acreedores del deudor común, a quienes se incentiva la asistencia a la reunión.

En la reunión, a la vista de una propuesta avanzada por el negociador, se discute el plan de pagos o el eventual acuerdo de cesión de bienes en pago de deudas. Por otra parte, la Ley es generosa en el reconocimiento de las posibilidades de negociación de deudas, de modo que pueden pactarse quitas de hasta el veinticinco por ciento de los créditos y esperas de hasta tres años.

4.-          Se crea el Régimen Especial de criterio de caja.

Para paliar los problemas de liquidez y de acceso al crédito de las empresas, se crea, en el ámbito del Impuesto sobre el Valor Añadido, un régimen especial del criterio de caja.

Los sujetos pasivos cuyo volumen de operaciones no supere los 2.000.000 de euros, pueden optar por un sistema que retrasa el devengo y la consiguiente declaración e ingreso del IVA repercutido en la mayoría de sus operaciones comerciales hasta el momento del cobro, total o parcial, a sus clientes, con la fecha límite del 31 de diciembre del año inmediato posterior a aquel en que las mismas se hayan efectuado.

Los sujetos pasivos verán retardada igualmente la deducción del IVA soportado en sus adquisiciones hasta el momento en que efectúen el pago de estas a sus proveedores, y con igual límite del 31 de diciembre del año inmediato posterior a aquel en que se hayan efectuado las operaciones

5.-  Se  establece  una nueva deducción por inversión de beneficios

 Se establece esta nueva deducción por inversión de beneficios para aquellas entidades que tengan la condición de empresas de reducida dimensión, vinculada a la creación de una reserva mercantil de carácter indisponible.

Esta medida supone una tributación reducida para aquella parte de los beneficios empresariales que se destine a la inversión, respecto de los que sean objeto de distribución, por cuanto los primeros quedarán sometidos, con carácter general, a un tipo de gravamen del quince por ciento.

6.-          Se crean nuevos Incentivos fiscales por financiación.

Se establece un nuevo incentivo fiscal para los «business angel» o aquellos que solo estén interesados en aportar capital, capital semilla en empresas de nueva o reciente creación.

Con la nueva regulación se tendrá derecho a una deducción en la cuota estatal del IRPF con ocasión de la inversión realizada en la empresa de nueva o reciente creación. En la posterior desinversión, que tendrá que producirse en un plazo entre tres y doce años, se declara exenta la ganancia patrimonial que, en su caso, se obtenga, siempre y cuando se reinvierta en otra entidad de nueva o reciente creación

7.-          Se amplían los establecimientos que estará exentos de licencia municipal.

 Se modifica la Ley 12/2012, de 26 de diciembre, de medidas urgentes de liberalización del comercio y de determinados servicios, para ampliar, de 300 a 500 metros cuadrados, el umbral de superficie máxima de los establecimientos que estarán exentos de licencia municipal, así como para ampliar, a cuarenta y tres actividades adicionales, el anexo de la citada Ley, que contiene la lista de actividades exentas de solicitar una licencia municipal.

8.-          Se ofrecen facilidades para inversores extranjeros que inviertan en España.

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El Gobierno utiliza el estímulo de los permisos de residencia para atraer inversiones significativas en deuda pública (más de dos millones de euros), compra de vivienda de más de 500.000 euros, o proyectos empresariales.