Atribución de uso de la vivienda familiar. ¿Es temporal o indefinida?

La atribución de uso de la vivienda familiar permite proteger el interés del menor y del cónyuge no titular tras el divorcio. Pero, ¿cuánto dura?

La atribución de uso de la vivienda familiar es una de las cuestiones que más duda despierta tras una separación o un divorcio. Por eso hemos decidido dedicar unas líneas a la cuestión.

Particularmente hablaremos:

  • Del régimen de propiedad de la vivienda familiar. ¿En qué casos se considera un bien privativo y en cuáles un bien ganancial?
  • Y del régimen de atribución de la vivienda. ¿Depende del tipo de custodia? Y, en tal caso, ¿cómo afecta el tipo de custodia a la atribución de uso de la vivienda familiar?

Sobre el régimen de protección de la vivienda familiar

Como hemos visto en otros artículos, nuestro ordenamiento jurídico dedica numerosas normas a la protección de la familia. Este sistema garantista se basa en el artículo 39 de la Constitución, que refuerza la protección social, económica y jurídica de la familia.

Por eso, cuando una vivienda se considera domicilio familiar se vincula a un régimen de propiedad especial, donde el derecho de propiedad privada cede terreno al de protección de los allegados.

Como consecuencia, el propietario del hogar familiar no podrá realizar ciertos actos sin contar con el consentimiento de su cónyuge. Además, tras una separación o divorcio esta vivienda se podrá destinar a la protección de los hijos y, en caso de no haberlos, del cónyuge que pueda quedar necesitado.

¿La vivienda familiar es privativa o ganancial?

En primer lugar, debe quedar claro que la vivienda familiar queda afecta a la protección de la familia con independencia de que sea privativa o ganancial. Sin embargo, esta diferencia tendrá relevancia:

  1. A la hora de liquidar el régimen económico del matrimonio.
  2. Y a la hora de establecer la atribución de uso si se da la custodia compartida.

Evidentemente, la vivienda será privativa:

  • En los casos en que se trate de una pareja de hecho o de un matrimonio en régimen de separación de bienes.
  • Cuando, rigiéndose el matrimonio conforme al régimen de gananciales:
  • La vivienda se hubiera comprado antes de casarse.
  • O se hubiera heredado.
  • También en el caso de que se comprara con bienes privativos.
  • Por último, cuando se contraiga matrimonio antes de haber pagado por completo la casa. En este caso se da una situación particular, regulada en el artículo 1354 del Código Civil.
    Esta norma determina que, cuando la casa se haya terminado de pagar durante el matrimonio (por ejemplo, por estar hipotecada) se configurará una situación de proindiviso. La parte pagada antes de casarse será privativa de quien pusiera el dinero y la parte pagada durante el matrimonio pertenecerá a la comunidad de gananciales.
    Pongamos un ejemplo. Supongamos que una pareja se compra una casa y paga la hipoteca a medias. Cuando queda el 60 % de la hipoteca por pagar se casan, amortizándola durante su matrimonio en régimen de gananciales.
    En este caso, la casa sería un proindiviso, que pertenecería:

    • En un 20 %, privativamente, a cada uno de los cónyuges.
    • Y en un 60 % al régimen de gananciales.

¿Cómo afecta el régimen de custodia a la atribución de la vivienda privativa?

Ahora sabemos en qué casos la vivienda familiar se considerará privativa y en cuáles se considerará ganancial. Pero, como hemos señalado, esto no impide que se apliquen las normas de protección de la familia.

Estas normas permiten que el uso de la vivienda quede atribuido a los hijos o al cónyuge no titular en caso de que la necesite tras la separación o divorcio. Por tanto, las necesidades de los hijos y de ambos cónyuges deben ser considerados a la hora de redactar en convenio regulador.

Pero, ¿cómo se valoran estas necesidades?

La atribución de la vivienda cuando el matrimonio no tiene hijos menores

En el caso de que el matrimonio no tenga hijos menores, la solución en caso de equilibrio  económico e igualdad sería:

  • Que si la vivienda es privativa de un cónyuge, se la quede el propietario.
  • Si se trata de un proindiviso se podrá disolver conforme al artículo 400 del Código Civil, abonando su parte a quien se quede sin la vivienda o vendiéndola y repartiendo el dinero conforme a las cuotas de participación.
  • Y si se trata de un bien ganancial podrá liquidarse el régimen económico, produciéndose de nuevo la disolución del proindiviso como en el punto anterior.

 

Sin embargo, la función protectora de la vivienda familiar permite que se atribuya su uso al cónyuge que no tenga garantizado el acceso a una vivienda digna, por considerarse el cónyuge más necesitado de protección.

La protección del interés más necesitado

Esta posibilidad se recoge en el artículo 96.3 del Código Civil, que establece que:

No habiendo hijos, podrá acordarse que el uso de tales bienes [la vivienda y el ajuar familiar], por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección”.

Por tanto, el derecho de propiedad cederá frente al de protección de la familia siempre que:

  1. No haya hijos comunes.
  2. El cónyuge no titular quede necesitado de protección.
  3. Y la atribución del uso de la vivienda sea temporal.

Respecto al tiempo que se considera “prudencial” habrá que estudiar las circunstancias de cada caso.

Por ejemplo, es frecuente que si la vivienda es ganancial se atribuya su uso hasta la liquidación de gananciales (SAP León de 3 de junio de 2009). También puede ocurrir que se atribuya el uso durante un tiempo en el que se considera que la situación económica del cónyuge habrá mejorado, fijándose un plazo determinado (SAP Baleares de 9 de marzo de 2010).

La atribución de la vivienda cuando el matrimonio tiene hijos menores

Este régimen de protección se incrementa cuando el matrimonio tiene hijos menores. En este caso la atribución de uso suele hacerse por tiempo indefinido. Por tanto, salvo que se acorte por medio de un proceso de modificación de medidas, este derecho duraría hasta que los hijos alcanzaran la mayoría de edad.

Nótese que antes de la STS n.º 624/2011, de 5 de septiembre se entendía que el derecho de uso debía extenderse hasta que los hijos lograran independencia económica. Sin embargo, la interpretación actual es que la mayoría de edad extingue la atribución de uso.

Por otro lado, esta atribución dependerá del régimen de custodia que se acuerde y de lo pactado en el convenio regulador. Analicemos cada una de las posibilidades de atribución cuando hay hijos menores.

1. Pacto en el convenio regulador

El artículo 96 del Código Civil determina que si los cónyuges llegan a un acuerdo sobre la atribución de la vivienda y el ajuar familiar, este resultará aplicable siempre que cuente con la aprobación judicial.

Por su parte, el Juez se limitará a comprobar que el pacto garantiza los derechos de las partes y, en especial, los de los menores. Así, siempre que los cónyuges lleguen a un acuerdo y el convenio regulador sea justo, serán ellos quienes decidan a quién se atribuye el uso de la vivienda.

2. Custodia exclusiva

Cuando se atribuya la custodia exclusiva a uno de los cónyuges y estos no lleguen a un acuerdo, el uso de la vivienda se atribuirá al cónyuge con quien convivan (es decir, el que ostente la guarda y custodia).

3. Custodia partida

En el caso de que ambos cónyuges ostenten la custodia exclusiva de algunos de los hijos (nos referimos a los casos extraordinarios de separación de hermanos) será el Juez quien determine a quién se atribuye el uso de vivienda.

4. Custodia compartida

La atribución de uso de la vivienda en casos de custodia compartida no se encuentra regulada en el Código Civil. Esto se debe a que, contra la posición jurisprudencial actual (por ejemplo, STS n.º 200/2014, de 25 de abril), el Código entiende que la custodia compartida debe ser un régimen excepcional.

De modo que han sido los Tribunales quienes han tenido que ir definiendo la respuesta a esta situación. En este sentido se hace una aplicación analógica del artículo 96.2 del Código Civil, lo que permite que sea el Juez quien determine a quién debe atribuirse el uso de la vivienda familiar (por ejemplo, STS n.º 593/2014, de 24 de octubre).

Así, cabe incluso la posibilidad de que el uso de la vivienda familiar se atribuya a los menores y, alternativamente, al progenitor con quien estén. Este régimen se conoce como “casa nido”, y puede establecerse siempre que los padres tengan otro domicilio en el que habitar cuando no están al cuidado de sus hijos. Se trata, sin embargo, de un régimen poco utilizado, debido a los problemas que conlleva (mantener tres domicilios, administrar una vivienda común, numerosos conflictos rutinarios entre los excónyuges …).

En cualquier caso, el Tribunal Supremo considera (por ejemplo, STS de 17 de noviembre de 2015) que en los casos de custodia compartida no existe uno, sino dos domicilios familiares. Por tanto, no es necesario proceder a la atribución de uso.

Lo anterior no impide atribuir temporalmente el uso de la vivienda al cónyuge no titular para darle tiempo a buscar una nueva residencia o mejorar su situación económica.

Opciones de atribución de uso de la vivienda ante la custodia compartida

En definitiva, en estos casos será el Tribunal quien decida, atendiendo a los siguientes criterios:

  1. Interés más necesitado de protección. Este sería el de cuidado o crianza de los menores, manifestado en la posibilidad de compaginar sus períodos de estancia con cada uno de sus progenitores.
  2. Quién es el propietario de la vivienda. Se intenta así reducir el impacto de la atribución sobre el derecho de propiedad privada del titular, que puede ser uno de los cónyuges, ambos o un tercero.
    1. Cuando la vivienda es privativa de un progenitor se tiende a limitar la atribución de uso al no titular. De hecho, es probable que ni siquiera se establezca esta atribución, con lo que el titular se quedaría con la casa.
    2. Cuando la vivienda es de ambos o de la sociedad de gananciales se tiende a limitar el tiempo de atribución. Así, son opciones frecuentes:
      1. El establecimiento de un disfrute por turnos, como se ha comentado en la “casa nido”.
      2. La concesión de un plazo prudencial para mudarse a un nuevo domicilio o mejorar la situación económica, como se ha comentado en el caso de que no haya hijos menores.
      3. El condicionamiento de la atribución a la liquidación de gananciales.

En definitiva, la custodia compartida supone un límite a la atribución del uso de la vivienda familiar. Esta, que se asigna automáticamente al progenitor custodio cuando se aprueba una custodia exclusiva, queda en manos del Tribunal ante la compartida.

21 Días

Desde hoy, se incluirá en el blog una nueva categoría que incorporará mis artículos que sean publicados en los distintos medios. Aunque lo que escribo suele ir relacionado con el derecho o las distintas experiencias que me ocurren en el día a día de mi actividad profesional, no siempre es así y en muchas ocasiones se tratan de interpretaciones propias, experiencias fuera de lo profesional o simples opiniones. En cualquier caso, me siento orgullosa de poder mostrar ese trabajo que de forma «paralela» llevo a cabo con cierta periodicidad y que también forma parte de mi día a día. Espero que disfruten la nueva sección «Artículos publicados».

Os dejo el primer artículo publicado en la Tribuna Directa del periódico Empresas Imparables el 27/04/2015.

21 días

A principios del siglo XX, William James descubrió que son necesarias tres semanas (21 días) para que un nuevo hábito pase a formar parte de la vida cotidiana de una persona.

Un siglo después, parece que en las redes sociales se ha encontrado la utilidad a este descubrimiento y cada vez más personas inician de forma optimista nuevos retos en sus vidas para lograr cambiar sus hábitos antiguos por otros más saludables o positivos. Hace unos días encontré un grupo de personas que habían iniciado un reto complicadísimo pero creo que bastante útil: 21 días sin quejarse. Este reto no es ninguna novedad, ya en 2006 tuvo gran repercusión en EEUU gracias a la idea de Will Bowen, autor de Un mundo sin quejas. Hicieron el experimento con un número reducido de personas poniéndoles una pulsera con la frase Un Mundo sin quejas, de forma que cada vez que se quejaran, debían cambiar la pulsera de muñeca y empezar a contar de nuevo. Todos los participantes en el reto lo consiguieron pero tardaron una media de 5 meses.

¿Se imagina cual sería el resultado en España si hiciéramos el mismo experimento?

La cosa está muy mala, el trabajo está fatal, no se vende nada, estoy harto del invierno, estoy harto del verano, a ver si acaba la crisis, los bancos nos roban, los políticos nos engañan, etcétera…

No sé a Vd., pero a mí todo esto me aburre. A ver, sé que el país ha atravesado años muy difíciles, que somos muchos los salpicados por la dichosa “crisis”, pero seamos francos, la queja no ha servido de nada. Hay momentos difíciles que hay que pasar y punto. No hay más.

Yo hoy voy a ser sincera, si en algo me ha ido mal o bien en estos últimos años, ha sido mi culpa. ¡Ya está dicho! Solo mía. Ni Rajoy, ni Merkel, ni Zapatero, ni Blesa,, ni nadie, ha sido lo suficientemente importante como para ser responsables de lo que ocurre en mi vida, ni de mis éxitos ni de mis fracasos. Hace tiempo decidí asumir mi parte de responsabilidad en todo esto, no puedo echar la culpa de los “fracasos” de mi vida a otros, no tiene sentido. Y si son éxitos ¿qué?, ¡entonces si son míos! Anda ya…. Cada uno somos dueños de nuestra vida. Somos libres para ser la víctima o decidir tomar las riendas y ser responsable. Desde que nos levantamos hasta el final del día estamos pensando y hablando del daño que nos han hecho los bancos o los políticos, sin embargo no somos capaces de apagar el televisor cuando nuestros hijos ven todos los días “Mujeres, hombre y viceversa” o “Gran Hermano”. ¡Venga hombre!.

mundo. Ser director de su propia vida es mucho mejor y más divertido que ser el protagonista, porque siendo el director Vd. puede decidir que va a pasar y cómo quiere que ocurra. Y cuando sea capaz de comprender eso y se haga responsable de su vida, todo será distinto. Trate de pensar en todo esto. Cambie sus hábitos. Sea valiente para reconocer que lo que le ocurre en su vida es, en mayor o menor medida, casi siempre consecuencia de sus actos, de sus decisiones, de sus pensamientos, de sus palabras… y no se lamente, siga adelante, párese a pensar qué quiere de la vida y vaya a por ello. Empiece el reto en tres, dos, uno… ¡ya!

¿Qué crees que puede influir más en la vida hijo, qué Blesa robe o que todos los días pase horas viendo esa “basura” en la televisión?
Precisamente, hace unos días se emitió un programa de Conexión Samanta que trataba de los jóvenes y el desempleo en España. Me sorprendió como la mayoría de los entrevistados decían que no había trabajo y que por eso no lo buscaban ¿Para qué?, que no estudiaban porque la mayoría de universitarios estaban en desempleo y además para qué trabajar, con lo mal que pagan…

A mí me aterroriza, la verdad. El victimismo me da más miedo que todos los políticos y banqueros juntos, seguro. Desde mi punto de vista el cáncer de nuestra sociedad no es otro que el victimismo y la creencia de que no pintamos nada en nuestra propia vida. ¿Qué ha pasado?, ¿Desde cuándo tienen que venir a darme trabajo?, ¿Desde cuándo los demás tienen la obligación de darme una casa?, ¿Desde cuándo son otros los que tienen la obligación de alimentarme?

¿Y Vd. qué? ¿Vd. que pinta en su vida? Les voy a decir algo, la vida nunca ha sido fácil y nunca lo será pero lo que es seguro es que ahora no es el peor momento de la historia, no somos los que han tenido peor suerte, ni los que lo tienen más difícil. No nos creamos tan importantes. Quien no toma las riendas solo es alguien que está viendo pasar una etapa de su vida desde las gradas, sin formar parte de ella. Salga ahí fuera, ¡despierte! Este no es el fin del mundo. Ser director de su propia vida es mucho mejor y más divertido que ser el protagonista, porque siendo el director Vd. puede decidir que va a pasar y cómo quiere que ocurra. Y cuando sea capaz de comprender eso y se haga responsable de su vida, todo será distinto. Trate de pensar en todo esto. Cambie sus hábitos. Sea valiente para reconocer que lo que le ocurre en su vida es, en mayor o menor medida, casi siempre consecuencia de sus actos, de sus decisiones, de sus pensamientos, de sus palabras… y no se lamente, siga adelante, párese a pensar qué quiere de la vida y vaya a por ello. Empiece el reto en tres, dos, uno… ¡ya!

Publicado en Empresas Imparables 27/04/2015 http://empresasimparables.com/21-dias/

La protección del deudor. Puntadas “maquiavélicas” de nuestro sistema.

Muchos españoles en la actualidad están en la situación que recientemente se ha definido como “Umbral de exclusión”. En concreto, en 2013, hubo casi 50.000 entregas de viviendas por parte de los ciudadanos a las entidades bancarias, de las cuales, según nota informativa del Banco de España, 16.173 fueron daciones en pago.

Pero, ¿Qué es el “Umbral de exclusión”?

SI el conjunto de los ingresos de su familia no supera los 22.365,42 €,

SI en los últimos años su familia ha sufrido una alteración grave de su economía,

SI la cuota de su hipoteca es superior al 50% de los ingresos de la familia,

SI es familia numerosa, monoparental con dos hijos, tiene hijos menores de 3 años, si es Ud. deudor con más de 60 años…

Estas circunstancias son algunos de los requisitos que hacen que pueda entenderse el ciudadano dentro del citado “umbral” y son exigidos para poder disfrutar de la aplicación de las medidas para la protección de deudores hipotecarios sin recursos. Estas medidas básicamente son: la reestructuración de la deuda, la quita de parte de la deuda o la dación en pago.

Las medidas fueron reguladas mediante el Real Decreto Ley 6/2012, de obligado cumplimiento para aquellas entidades que se hayan adherido voluntariamente al Código de buenas prácticas.

Antes de seguir, hacer constar que no estoy en contra de las medidas recogidas en el Código, al contrario, he sido testigo de que cuando se aplican las mismas, la situación para el deudor cambia radicalmente a mejor. Pero… ¿Cuándo se aplican esas medidas? y ¿Quién decide si se aplican o no? Pueden adivinar.

Las entidades pueden decidir si se adhieren o no al Código de Buenas Prácticas. SI lo hacen, estarán obligados a cumplir con el Real Decreto. Si no se adhieren, pues no pasa nada. Aquí paz y después gloria.

Si cumple con los requisitos y se encuentra dentro de lo que el Real Decreto define como “Umbral de exclusión”, en primer lugar, deberá reunir toda la documentación exigida y una vez recopilada la misma, debe dirigirse a su entidad financiera.
ELLOS (otra vez) decidirán si cumple Ud. con los requisitos para la aplicación de estas medidas.

Los mismos que incorporaron en su hipoteca intereses de demora del veintitantos por ciento, aquellos que incluyeron una cláusula suelo sin que Ud. se enterara de nada, los que le vendieron las preferentes a su padre. Sí, los mismos.

Según el Informe de la Comisión de Control sobre el cumplimiento del código de buenas prácticas: de las 4.302 solicitudes hechas por deudores en 2013, solo 1.400 acabaron con la efectiva aplicación de alguna de las medidas.

Si la entidad deniega su solicitud, puede Ud. reclamar ante el Banco de España. Ellos estudiarán el asunto, escucharán a ambas partes y si su entidad no ha actuado correctamente, el Banco de España emitirá un informe que refleje la desacertada actuación de la entidad financiera.

Sin embargo, el Informe del Banco de España no es vinculante para la entidad, es decir, el Banco de España no puede obligar a la entidad a aplicar las medidas, por tanto, de nuevo es la entidad la que decide si corrige su actuación o hace caso omiso. Solo una sentencia estimatoria de un Juez tendrá fuerza para obligar al Banco a cumplir la “Ley” a la que voluntariamente se ha sometido.

Entonces, puede ir Ud. a los Tribunales, pero si no tiene acceso a la justicia gratuita, pues tendrá que pagarlo de su bolsillo. Si, si, elija ahora. ¿Va a los Tribunales, paga la hipoteca, come…?

Esta es la hipocresía que domina nuestro país.

¿Desde cuándo los ciudadanos podemos decidir si nos adherimos o no a la Ley?, ¿Desde cuándo somos los ciudadanos y las entidades los que decidimos si estamos cumpliendo la Ley o no? Y voy más allá, ¿Desde cuándo la protección del

Estado a sus ciudadanos puede quedar supeditada al arbitrio de un tercero?

Periodico Empresas Imparables 27/03/2015
http://empresasimparables.com/la-proteccion-del-deudor-puntadas-maquiavelicas-de-nuestro-sistema/